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Portaviones de USA en el Mar Rojo

La Nación, junio de 2024, editado por Tony Salgado


Tras el hundimiento de un segundo barco, los principales grupos del sector dijeron que hay que tomar medidas urgentes para poner fin a los ataques de los hutíes yemeníes contra la navegación mercante

 El buque granelero Tutor, de bandera liberiana y propiedad griega, se hundió en el Mar Rojo tras un ataque hutí que mató a un marino, informaron las autoridades este miércoles. Este es el segundo barco hundido en una campaña rebelde que ha llevado a Estados Unidos a enfrentar la lucha marítima más intensa desde la Segunda Guerra Mundial, con ataques casi diarios contra buques comerciales y de guerra.

“Las autoridades militares informan que se han avistado restos marítimos y petróleo en la última ubicación reportada”, dijo la agencia británica de Operaciones de Comercio Marítimo (Ukmto por sus siglas en inglés). “Se cree que el buque se ha hundido”. Los hutíes, que citaron reportes extranjeros en medios que controlan, reconocieron el hundimiento.

El hundimiento del Tutor en el Mar Rojo marca lo que parece ser una nueva escalada de los hutíes en su campaña dirigida contra algunos barcos que cruzan el corredor marítimo en respuesta a la ofensiva de Israel en Gaza.

Tras este segundo hundimiento, los principales grupos del sector dijeron el miércoles que hay que tomar medidas urgentes para poner fin a los ataques.

“Es deplorable que se ataque a marinos inocentes cuando simplemente hacen su trabajo, un trabajo vital que mantiene al mundo caliente, alimentado y vestido”, dijeron las principales asociaciones de transporte marítimo del mundo en una declaración conjunta. ”Estos ataques deben cesar ya. Hacemos un llamamiento a los Estados con influencia en la región para que salvaguarden a nuestros marinos inocentes y para que la situación en el Mar Rojo se calme rápidamente”.

La intensidad y la duración de estos enfrentamientos han llevado a los líderes y expertos a declarar que esta es la batalla naval más significativa que la Armada de Estados Unidos ha enfrentado desde la Segunda Guerra Mundial. Este conflicto no solo representa un desafío logístico y operativo para los aproximadamente 7000 marineros a bordo del USS Dwight D. Eisenhower en el Mar Rojo y su grupo de ataque, sino que también plantea serias preguntas sobre el futuro despliegue de fuerzas norteamericanas en la región.

El despliegue del Eisenhower, que ya ha sido extendido dos veces, se enfrenta a un debate en el Pentágono sobre si traer al portaaviones de vuelta a casa o mantenerlo en el Mar Rojo por más tiempo. La preocupación principal es cómo replicar el poder de combate del Eisenhower si regresa a Norfolk, Virginia. Los líderes militares en el Medio Oriente insisten en la necesidad de un portaaviones en la región para disuadir a Irán y enfrentar los ataques hutíes con eficacia.

El contralmirante Marc Miguez, comandante del Grupo de Ataque de Portaaviones Dos, destacó la importancia de los portaaviones para la flexibilidad y capacidad ofensiva de la Armada. “Es territorio soberano de Estados Unidos. Puedes hacer lo que quieras con esos aviones en ese portaaviones. Eso te da una enorme flexibilidad cuando consideras opciones de respuesta en toda la región”, afirmó.



 Sin embargo, mantener al Eisenhower en el Mar Rojo no es una solución sencilla. Las restricciones de vuelo impuestas por las naciones árabes en la región y la necesidad de mantenimiento del portaaviones y sus barcos de apoyo complican la decisión. Además, los marineros enfrentan un estrés considerable debido al prolongado despliegue, lo que ha llevado a preocupaciones sobre su bienestar y la necesidad

Una posible solución sería desplegar otros portaaviones o recurrir a los aliados, como Francia o el Reino Unido, para cubrir temporalmente la presencia en el Mar Rojo. Sin embargo, esta opción también tiene sus limitaciones, ya que Estados Unidos solo opera 11 portaaviones, de los cuales muchos están en mantenimiento o desplegados en otras regiones estratégicas como Asia-Pacífico.

Otra alternativa sería desplegar el USS Wasp, un gran buque de asalto anfibio que transporta aviones de combate F-35, aunque estos buques no tienen la misma capacidad que un portaaviones completo.

El combate en el Mar Rojo ha sido constante y feroz. Los ataques casi diarios de los hutíes han apuntado a más de 60 embarcaciones, con el volumen de envío disminuyendo significativamente en este vital corredor. Los destructores norteamericanos, como el USS Laboon, enfrentan un ritmo de combate extenuante, con marineros que a veces tienen solo segundos para responder a los lanzamientos de misiles hutíes.

El 9 de enero, en una sola ronda de disparos, el Laboon y otros buques, junto con los F/A-18 del Eisenhower, derribaron 18 drones, dos misiles de crucero antibuque y un misil balístico lanzado por los hutíes.

La guerra en Gaza, que ha matado a más de 37.000 palestinos, ha sido citada por los hutíes como motivo para sus ataques. Sin embargo, muchas de las embarcaciones atacadas no tienen relación directa con el conflicto entre Israel y Hamas.

Los ataques hutíes han reducido el transporte marítimo de contenedores en el Mar Rojo en un 90% desde diciembre, afectando hasta el 15% del tráfico marítimo mundial que pasa por este corredor. Además, recientes bombardeos liderados por Estados Unidos han destruido infraestructuras hutíes y matado a numerosos combatientes y civiles, exacerbando la situación.

 

 

Mi opinión sobre este tema tan delicado es que esta incursión hecha en el Mar Rojo es extremadamente peligrosa, pero también es necesaria.

Sabemos que la paz mundial depende de la escalada que pueda ocurrir en uno de los dos graves conflictos armados que nos tienen sobre ascuas: el ruso-ucraniano, y el israelí-palestino; como para echar más leña al fuego.

Esta incursión norteamericana en una zona próxima a ellas, digamos que no contribuye en mucho a calmas los ánimos. Todo lo contrario.

¿Por qué ocurrió entonces? ¿Por algún delirio de grandeza o de demostración de poder militar? Podría ser, perfectamente.

No obstante, creo que no ha sido así en esta oportunidad.

Uno de los roles principales del indiscutido país líder occidental es el de garantizar la libre circulación marítima, que resulta clave para la distribución y suministro de materias primas y productos que requiere nuestro hemisferio para su desarrollo normal.

Por ende, no puede permitir que un pequeño grupo de saboteadores la interrumpa, cualquiera sea la excusa que enarbolen.

Por lo tanto, creo que la decisión ha sido la correcta y, gracias a Dios, no ha generado el agravamiento de los dos conflictos mencionados, hasta la fecha.

 

Tony Salgado

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