Equidad Sanitaria

Hola estimado lector, espero que te encuentres bien!

Con este artículo inauguramos un mes que lo dedicaremos al campo de la salud en nuestra sociedad.

Espero que lo disfrutes y te espero al final para compartir mis reflexiones.


Equidad sanitaria: Un marco para la epidemiología de la atención


Anas El Turabi, Anjali Menon, Lucy Pérez y Gila Tolub

Marzo, 2022


“Es probable que hayamos oído hablar mucho de la equidad sanitaria; y que en los próximos meses y años, probablemente oiremos más: más allá de los beneficios obvios para los pacientes, la equidad sanitaria es una enorme oportunidad para casi todas las empresas farmacéuticas y de ciencias de la vida.

Los factores sociales pueden afectar significativamente a la epidemiología de las enfermedades, a menudo de forma poco evidente.

Las empresas pueden identificar estos determinantes sociales en los distintos mercados, trazar un mapa de cómo afectan a los diferentes grupos, identificar qué condiciones de salud están infratratadas o infrafinanciadas, y señalar cuándo es más eficaz la intervención.

Las conclusiones de un análisis riguroso de la equidad sanitaria -los grupos que soportan una carga dispar, las condiciones de salud tratadas de forma inadecuada y las oportunidades para invertir de forma más eficaz- variarán de una región a otra. Pero el marco de un análisis de la equidad sanitaria es el mismo y, por tanto, puede repetirse en todas las regiones. La propuesta de valor de abordar la equidad sanitaria de forma sólida es convincente en todo el mundo, especialmente en las grandes economías avanzadas.

También hay una propuesta de valor: los beneficios para los pacientes y el impacto holístico en la sociedad. Muchos estudios han constatado que un mayor nivel de confianza en los médicos y en los tratamientos se asocia con mejores resultados sanitarios. Los estudios significativos que no desglosan los resultados entre los niveles de ventaja económica apoyan, no obstante, la afirmación de que la relación entre la confianza y los resultados sanitarios se aplica a todos los grupos.

Por lo tanto, cabe esperar que una mayor confianza entre las comunidades desfavorecidas contribuya a mejorar los resultados sanitarios de sus miembros e impulse, a su vez, un ciclo virtuoso: desde datos de mayor calidad hasta una resolución de problemas más amplia, pasando por enfoques mejor orientados y una mayor colaboración en todo el ecosistema sanitario.

Un ciclo de confianza es especialmente importante para lograr diagnósticos mejores y más rápidos, que pueden ser el mayor "desbloqueo" en la epidemiología de la atención.


Definiciones y oportunidades


El primer paso es definir los términos clave y mantener esas definiciones constantes en los distintos mercados. Como principio general, los grupos desfavorecidos varían de una región a otra; por ejemplo, los negros en Estados Unidos y los descendientes de turcos en Alemania tienen resultados sanitarios diferentes a los de la mayoría de cada país.

También debemos esperar que las enfermedades se propaguen de forma diferente en los distintos contextos sociales; la progresión de las condiciones sanitarias puede ser intrincadamente compleja, y las desigualdades sanitarias pueden manifestarse como un acceso limitado, necesidades insatisfechas o comunidades desatendidas.

La falta de claridad de los términos puede dificultar aún más el análisis preciso. La equidad sanitaria no es lo mismo que la disparidad sanitaria o la carga de morbilidad, y las diferencias no son académicas.


Mantener los términos constantes


Aunque las distintas instituciones pueden definir el término de formas sutilmente diferentes, la equidad sanitaria significa, como cuestión fundamental, que todas las personas de un país o región determinados tienen la oportunidad de estar lo más sanas posible, independientemente de los determinantes sociales.

Las disparidades sanitarias son las diferencias en los resultados de salud entre los grupos de una región determinada: por ejemplo, existe una disparidad en las tasas de mortalidad por COVID-19: la enfermedad tiene más probabilidades de ser mortal para las personas mayores de 70 años.

La carga de la salud o de la enfermedad es la distribución de una determinada enfermedad o condición de salud entre diferentes poblaciones dentro de un área determinada.

En Estados Unidos, por ejemplo, la carga de la enfermedad de la fibrosis quística la soportan principalmente los blancos, y la de la anemia de células falciformes, los negros.

Definir la equidad sanitaria

Es un hecho de la condición humana que las diferentes enfermedades se extienden de forma desigual entre muchas poblaciones diferentes.

No todas las diferencias son cuestiones de equidad, al menos en la medida en que la definición de "justo" se refleje en diferentes resultados sociales.

El cáncer de mama, por ejemplo, afecta desproporcionadamente a las personas nacidas como mujeres biológicas, al igual que la hemofilia, un trastorno recesivo ligado al sexo, afecta abrumadoramente a las personas nacidas como hombres biológicos.

Otras cargas son injustas y están determinadas socialmente, pero no son tratables con la terapéutica.

Por ejemplo, la conquista europea de tierras anteriormente pobladas únicamente por nativos americanos ha tenido un efecto continuado en el tiempo: Los nativos americanos reciben una peor educación, viven en peores viviendas y beben agua más sucia que otros segmentos de la sociedad.

Asimismo, la isla de La Española (Haití en el oeste, República Dominicana en el este), con su largo y a menudo trágico pasado, está dividida por una frontera tan superficial como un trazo de bolígrafo, pero también por diferencias culturales e históricas mucho más profundas.

La esperanza de vida media de los haitianos es inferior a 66 años; la de los dominicanos es más de seis años y medio superior.

Estas diferencias, injustas por donde se las mire, pueden mejorarse y, es de esperar, superarse. Pero no pueden resolverse (al menos principalmente) con pastillas, vacunas o terapias.


Centrarse... y ser curioso


Dado que los médicos, los hospitales y los medicamentos están tan relacionados con los resultados sanitarios, la gente tiende a sobrestimar tanto su autoridad como su importancia.

La prestación de servicios sanitarios, incluidos los médicos y los fármacos, suele explicar sólo un 20% de la salud de las poblaciones, según criterios como los años de vida ajustados por calidad (AVAC) y los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD).

Los médicos y los medicamentos no suelen ser los principales determinantes de la salud; factores como el agua y el aire limpios y la buena nutrición son mucho más importantes en conjunto.

Para los actores del sector farmacéutico y de las ciencias de la vida que quieren aprovechar las oportunidades de la equidad sanitaria, uno de los factores más importantes para invertir en la equidad sanitaria es pensar en las cargas susceptibles de vacunas, terapias o diagnósticos, y preguntarse con franqueza sobre la experiencia de su organización, los mercados que pueden faltar y lo que dicen los datos.


Soluciones basadas en datos

Es fácil guiarse por los datos, si hay datos de calidad. Pero a menudo no los hay. De hecho, demasiados gestores suponen que existe algún documento o base de datos fácil de obtener que muestra las cargas sanitarias, de forma precisa y clasificable, por enfermedad y grupo de población. Pero, ¿por qué debería existir?

Hasta 2010 no se ha puesto en marcha una iniciativa coherente y exhaustiva de seguimiento de las cargas de enfermedad a nivel mundial. Es una iniciativa que hay que celebrar, agradecer y apoyar.

También es un trabajo en curso, y no es algo que vaya a nacer o pueda nacer de forma inmediata y completa.

Por tanto, el primer paso para un director general o un presidente de marca es tener una curiosidad implacable por los datos. Preguntar a sus equipos qué es lo que realmente tiene su empresa y hasta qué punto conocen realmente las cargas de una determinada enfermedad.

Las lagunas en lo que realmente sabemos, en comparación con lo que hemos llegado a través de estimaciones y mejores conjeturas, pueden ser profundas.

La mayoría de los nacimientos y las muertes en el África subsahariana, por ejemplo, no se registran oficialmente.

Incluso en las regiones desarrolladas, como Europa Occidental y Estados Unidos, algunas poblaciones pueden estar significativamente subestimadas.

Estas pueden ser precisamente las personas que corren más riesgo, aunque muchas de ellas estén aseguradas.

Dado que carecemos de información definitiva sobre cuántos pacientes en general viven con cáncer de pulmón en estadio IV en, por ejemplo, Alemania, identificar cuántos de ellos son de ascendencia turca es aún más difícil.

Además, el redondeo geográfico que supone medir, de forma consolidada, una enfermedad o condición sanitaria por país o mercado regional puede ocultar las grandes disparidades que pueden existir entre las regiones consolidadas.

En Estados Unidos, centrarse en la media nacional de intervenciones médicas efectivas para la valvulopatía cardíaca, por ejemplo, puede frustrar los esfuerzos por identificar disparidades convincentes entre diferentes regiones y diferentes estados, condados y ciudades, e incluso diferentes hospitales de la misma ciudad.

A veces, los subconjuntos pueden ser del orden de millones de personas, una abrumadora mayoría de las cuales ya están aseguradas y viven muy cerca de los médicos u otros proveedores de salud.

Por último, incluso la forma de identificar las enfermedades puede ser una forma de conjetura o reflejar un sesgo inconsciente o socializado.

Las mujeres, por ejemplo, suelen tener síntomas de infarto diferentes a los de los hombres, por lo que corren un mayor riesgo de sufrir un diagnóstico erróneo.


Trazar un mapa de oportunidades


Una vez que los equipos han tenido en cuenta las lagunas en los datos -y han invertido para cubrirlas o, al menos, para hacer estimaciones más informadas- pueden trazar un mapa de oportunidades de forma reveladora.

Esto, de hecho, es la materia de los "momentos ah-hah".

Uno de esos momentos se produce cuando las empresas identifican áreas, en un mercado en el que ya prestan servicio, en las que la gente no está recibiendo una terapia o medicamento existente.

Otro se produce al identificar poblaciones con una necesidad sanitaria que una empresa podría abordar, si supiera que un tratamiento que ya ha desarrollado podría ampliarse para ayudar a esas poblaciones.

Un enfoque útil es pensar en los problemas que la empresa quiere resolver.

Los suplementos proteicos, por ejemplo, suelen ser diseñados y desarrollados por (y comercializados para) hombres.

Sin embargo, las mujeres también necesitan proteínas y pierden mucha masa muscular al envejecer.

Los corazones artificiales son un milagro de la medicina moderna, pero uno desarrollado hace unos diez años era demasiado grande para las mujeres.

En gran parte, estos problemas existen porque las empresas comienzan su viaje del conocimiento pensando que intentan resolver los problemas de un grupo específico. Incluso si lo consiguen, pueden perder oportunidades de ayudar a más personas y aprovechar nuevos mercados.

Por supuesto, es natural que las empresas se centren en los segmentos, profundicen en los subsegmentos y perfeccionen los tratamientos para captar subsegmentos de esos subsegmentos. Pero también es útil dar un paso atrás. Haga una auditoría de cinco años.

¿Qué problemas ha resuelto la empresa? ¿A quién se le ha escapado?

Los datos y una perspectiva más amplia ayudan a una empresa a identificar mejor las necesidades no cubiertas y a comparar las poblaciones que se han beneficiado más de su gasto en I+D y del desarrollo de sus proyectos con las que se han beneficiado menos.

Este enfoque abre la posibilidad de descubrir importantes espacios en blanco.

¿Hay alguna enfermedad que no tenga una intervención eficaz o que tenga un conjunto de pacientes que no se esté incluyendo?

¿Existe una afección que esté infrafinanciada cuando el impacto de la inversión en un medicamento o terapia podría ser igual de alto, sino incluso mayor, que los rendimientos obtenidos de un medicamento o terapia similar que la empresa ya está desarrollando o suministrando?

Por ejemplo, el carcinoma hepatocelular, uno de los cánceres más comunes en Egipto (un país de más de 100 millones de habitantes), no cuenta actualmente con terapias adyuvantes en el mercado.

La endometriosis, una enfermedad en la que un tejido similar al revestimiento del útero crece en otras partes del cuerpo de la mujer, afecta a cerca del 10% de las mujeres en edad reproductiva de todo el mundo, pero carece de tratamientos no hormonales más eficaces.

La anemia de células falciformes, que afecta desproporcionadamente a los estadounidenses de raza negra, es tres veces más frecuente que la fibrosis quística, que afecta desproporcionadamente a los estadounidenses de raza blanca.

Sin embargo, la fibrosis quística recibe aproximadamente 3,5 veces más fondos (en gastos federales) y 75 veces más fondos de fundaciones que la anemia de células falciformes.


Por qué la epidemiología de la atención es el mayor desbloqueo


Una vez que las empresas han identificado un espacio en blanco -la brecha entre una necesidad y sus recursos asignados- pueden empezar a desempeñar un papel distintivo.

El mayor desbloqueo es abordar las variaciones injustificadas en el tratamiento de los pacientes: la epidemiología de la atención.

Con herramientas digitales sofisticadas, análisis avanzados y un pensamiento crítico implacable, ahora se pueden mapear las brechas asistenciales a lo largo del recorrido del paciente, teniendo en cuenta lo que pueden ser diferencias críticas que afectan a distintos grupos sociales.

Existen capacidades no solo para tener en cuenta todo lo que debería ocurrir en la atención al paciente y trazar un mapa de cómo son los tratamientos eficaces en cada paso, sino también para cuantificarlos, a nivel de pacientes y médicos individuales.

También es posible medir lo que no sucede: cuántos pacientes no reciben los tratamientos adecuados, cuántos reciben un diagnóstico tardío, el porcentaje de pacientes que reciben terapias menos eficaces, el porcentaje que no recibe exploraciones de seguimiento, y más.

En muchos casos, es posible mapear y visualizar estas oportunidades dentro de una ciudad determinada, o incluso dentro de instituciones específicas.

En Estados Unidos, sofisticadas extrapolaciones pueden complementar a menudo los datos ya preparados para permitir un análisis detallado de la raza y la etnia de un paciente, y casi siempre del sexo.

También es posible extrapolar factores como la riqueza y el nivel social de privación, en función de la zona en la que ejerce el médico.

Esto permite a los equipos desarrollar una comprensión más granular y más completa de dónde se producen los resultados erróneos, y a quién.

Un estudio, por ejemplo, reveló que, para un determinado tipo de cáncer de mama, las mujeres negras tenían menos probabilidades de que se les prescribiera la terapia óptima.

Esto quizá no sea sorprendente, sobre todo con las medias generales.

Sin embargo, los estudios también han demostrado que las diferencias raciales en el tratamiento y los resultados pueden variar significativamente según la geografía.

En algunas regiones, los resultados son esencialmente los mismos para las mujeres blancas y negras, pero hay una pronunciada disparidad en ciertos condados.

Mediante el uso de datos reales adecuados, las empresas de ciencias de la vida pueden medir y hacer un seguimiento de estas disparidades con una especificidad geográfica considerable, lo que permite tanto intervenciones más específicas como una comprensión más profunda de los factores en juego.

A menudo, estos factores se encuentran en la intersección de múltiples variables, como la raza, las condiciones socioeconómicas y las tendencias históricas.

A medida que surgen patrones en los grupos sociales y las geografías, las empresas pueden concentrarse en intervenciones más eficaces -a veces, incluso antes de que se produzca un fallo- para garantizar que los tratamientos se proporcionen en la fase de diagnóstico (o, al menos, más cerca de ella) y evitar los efectos de lo que puede ocurrir si no se hace.

En las evaluaciones de la epidemiología de la atención, las mayores oportunidades de obtener mejores resultados sanitarios suelen darse en una fase temprana.

Dependiendo de la enfermedad, llegar rápidamente al diagnóstico correcto puede tener efectos muy importantes en los resultados sanitarios.

Las mayores oportunidades para mejorar los resultados sanitarios suelen llegar pronto. Dependiendo de la enfermedad, llegar rápidamente al diagnóstico correcto puede tener efectos muy importantes en los resultados de salud.

A la inversa, no hacer el diagnóstico correcto, o incluso retrasarlo por un período de tiempo incremental, tendrá efectos en cascada no sólo con respecto a la condición inicial, sino también de las consecuencias secundarias y terciarias que pueden resultar de los diagnósticos erróneos o los retrasos.

Por ejemplo, el mieloma múltiple, que tiene más del doble de probabilidades de afectar a los estadounidenses de raza negra que a los de raza blanca, puede provocar graves problemas renales y, a su vez, insuficiencia cardíaca.

Los médicos y los proveedores de servicios sanitarios pueden evitar estas consecuencias si la enfermedad se diagnostica a tiempo, pero deben ser proactivos para realizar el diagnóstico correcto con rapidez. Las consecuencias del retraso aumentan de forma no lineal.


Actuar en favor de la equidad sanitaria


Reconocer la importancia de la equidad sanitaria e identificar las oportunidades para promoverla son los primeros pasos esenciales, pero no son el final del camino.

Los actores de toda la cadena de valor de las ciencias farmacéuticas y de la vida pueden pensar en asociarse tanto a nivel de la industria como de la comunidad y empezar a crear un círculo virtuoso que mejore la epidemiología de la atención.


Compromiso de la industria


Las empresas farmacéuticas y de ciencias de la vida están bien posicionadas para promover la equidad sanitaria y obtener mejores resultados para más pacientes, reducir los costes del sistema sanitario e innovar más, y de forma más rentable.

Aunque los determinantes sociales de la salud (DSS) son hiperlocales, los productos farmacéuticos son una de las pocas constantes a través de las geografías.

La industria, que ya está empezando a actuar de forma colaborativa, puede aprovechar su impulso dando varios pasos. Para empezar, las empresas pueden instituir normas industriales uniformes para identificar y hacer un seguimiento de las necesidades insatisfechas, una medida que ayudará a calibrar las inversiones en I+D en función de la carga mundial de la enfermedad.

También impulsará a la industria y a otros actores del ecosistema (como los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales) a llenar las lagunas, y proporcionará apoyo normativo a las iniciativas clave.

Las empresas pueden acordar métricas comunes para hacer un seguimiento de los ensayos clínicos y determinar en qué medida se ajustan a la epidemiología subyacente de la enfermedad y desarrollar códigos de conducta de la IA para abordar las necesidades de las diferentes subpoblaciones.

Además, empresas individuales o grupos de empresas pueden compartir sus capacidades únicas asociándose en regiones específicas. Abdul Latif Jameel Health y Butterfly Network, por ejemplo, se están asociando para llevar un dispositivo avanzado de ultrasonidos a personas desatendidas en Oriente Medio, el Norte de África y la India.

Best Buy Health, el Hospital Infantil de Boston, Alphabet, Microsoft y Validi, entre otros, se han unido a la Coalición de Liderazgo para la Equidad y el Acceso a la Salud (HEAL) para mitigar las disparidades sanitarias a través de la tecnología.


Potenciar el impulso de la comunidad


La injusticia impide la buena salud; no es realista esperar que la gente busque soluciones sanitarias si desconfía de los medicamentos y los proveedores.

En Estados Unidos, el 5% de los adultos de raza blanca afirman haber recibido un trato injusto al recibir asistencia sanitaria, frente al 19% de los adultos hispanos y el 20% de los adultos de raza negra.

Estas diferencias reflejan desigualdades históricas.

Sin embargo, las empresas pueden fomentar la confianza de los grupos desatendidos y crear un efecto de atracción en la comunidad si ponen de manifiesto las desigualdades con franqueza y consideran los medicamentos y el acceso a la atención sanitaria de forma holística.

Consideremos el caso de la diabetes, una enfermedad que tiene el doble de probabilidades de matar a los negros no hispanos que a los blancos no hispanos.

Los investigadores han descubierto que "los pacientes satisfechos actúan como "evangelistas de los clientes", difundiendo la buena palabra sobre las modalidades de atención a la diabetes apropiadas y oportunas en la familia y la comunidad".

La jueza del Tribunal Supremo de EE.UU. Sonia Sotomayor, por ejemplo, de ascendencia puertorriqueña, vive con diabetes de tipo 1.

Ha sido una de las personas más apasionadas y que más se han esforzado por promover la diabetes. Ha sido una de las activistas más apasionadas y comprometidas con el cumplimiento de un régimen de tratamiento. Su voz, junto con un coro de otros, ayuda a educar a las poblaciones, a generar un tirón comunitario y a mejorar los resultados sanitarios.

La equidad sanitaria es una oportunidad irresistible y un reto que los actores del sector farmacéutico y de las ciencias de la vida, tanto individual como colectivamente, están en una posición única para abordar.

Siguiendo un enfoque definido que se ciña implacablemente a los datos y trabajando juntos, las organizaciones pueden no sólo satisfacer importantes necesidades no cubiertas, sino también crear un ciclo de confianza en las comunidades desatendidas para obtener resultados aún mejores."


Hola, aquí estoy. Esperándote.

Si bien creo que el tema de la equidad sanitaria puede ser catalogado por nosotros como algo que pertenece al primer mundo y que está bien distante de nuestro círculo de prioridades creo que, sin embargo, no debemos prescindir de él y, por el contrario, mantenernos al tanto de cómo es su evolución.

Es cierto de que en cuanto salud, nuestras preocupaciones más importantes son las referentes a garantizar una cobertura mínima para la totalidad de la población del país, también lo es el hecho de la distinta atención que reciben los estratos de nuestra sociedad.

Los niveles de prestación se están deteriorando rápidamente en nuestro país, para aquellos que tenemos la posibilidad de pertenecer a una obra social y mucho más para los que no pueden hacerlo. Es inconcebible la pésima administración que se hace de los fondos públicos. Campañas políticas, clientelismo, jubilaciones de privilegio, entre otros temas, son antepuestos en su distribución al mantenimiento de un mínimo y decoroso nivel de la salud pública de la ciudadanía.

La epidemiología de la atención constituye en nuestro país una enfermedad terminal de incertezas, donde claudican las pocas expectativas de los que ya no tienen más que perder. Constituye una de las tantas vergüenzas nacionales.


Ahora me gustaría conocer tu honesta opinión con respecto a este artículo.

Gracias por tu colaboración.


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