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Foto del escritorTony Salgado

El hombre que hace meditar al mundo

por Dolores Pasman

La Nación, Dic 2023


Nada lo detiene. Recorre el mundo -ya visitó más de 33 países- ayudando a las personas a transformar sus vidas a través de una fórmula práctica que conjuga el análisis de datos y la unificación del mayor número de ramas de la ciencia.

La neurociencia, epigenética y física cuántica son sus fuentes de inspiración para enseñar cómo sanar el cuerpo y evolucionar en el nivel de la consciencia.

Desde 2010 Joe Dispenza, doctor en Quiropráctica, especializado en neurociencia, trabaja en colaboración con científicos y universidades para realizar estudios extensivos sobre los efectos que la meditación tiene en el cerebro y en el cuerpo.

Dispenza, que vive en California y este año participó en el evento de Bienestar y Salud organizado por La Nación, está convencido de que es posible lograr la transformación personal a través del poder de la mente.

“Hemos dedicado los últimos diez años a desmitificar el proceso de transformación y cambio personal. La psicología o el modelo psicológico decía que cuando llegábamos a la mitad de la vida, o a los 30, el modelo de personalidad ya no cambiaba. Pero ciencias nuevas, como la neuroplasticidad y la epigenética, apuntan a esta posibilidad. Y nos interesa saber cómo es el proceso del cambio de personalidad que se compone de cómo pensamos, actuamos y sentimos”, explica.

El especialista considera que la mayoría de las personas en la mitad de su vida mantiene las mismas ideas, toma las mismas decisiones y hace las mismas cosas. Y su biología se mantiene igual. No obstante, señala, “nos interesó ver que si alguien puede desaprender la forma de pensar para comenzar a modificar su comportamiento, es posible que su biología, sus neurocircuitos, su neuroquímica, sus hormonas y su expresión genética puedan cambiar”. .

De joven, Dispenza se entusiasmaba al investigar prácticas que permitieran programar la mente subconsciente y hacer que trabajara a favor y no en contra de uno mismo. Así fue que descubrió que la meditación es una herramienta altamente eficaz para logras esos objetivos. “Cuando enseñamos a meditar, nuestra forma de trabajo no tiene nada que ver con la práctica tradicional o religiosa, sino que se basa en datos científicos”, asegura, y explica que él y su equipo usan la investigación científica para impulsar un tipo específico de prácticas de meditación. “Mi interés por esta disciplina comenzó porque yo quería poder programar mi mente subconsciente de distintas formas y sentía interés por la autohipnosis y la hipnosis, por temas académicos, por los deportes, como también por temas místicos”.

Para Dispenza, “la ciencia se ha convertido en la lengua contemporánea del misticismo”. Como otros estudiosos de esta temática, desarrolló trabajos que muestran que la meditación tiene efectos concretos, medibles, en el organismo.




A lo largo de su tarea, Dispenza realizó más de 18.000 escáneres cerebrales. Con su equipo, midió los cerebros de participante en retiros meditativos de siete días. “Los efectos de la meditación, al menos en el trabajo que hacemos, crean más orden, más coherencia, más sincronización en el cerebro y eso es algo muy bueno, especialmente cuando tratamos de prestar atención en nuestra vida”, describe.

Dispenza observó que la gente puede lograr que su cerebro funcione mucho mejor en siete días. Por ejemplo, asegura que, tras la práctica sostenida de meditación, muchas personas pueden lograr que su corazón funcione mejor. “Si nos sentimos frustrados, impacientes, o con resentimiento, nuestro corazón late fuera de orden –ilustra-. Por el contrario, cuando comenzamos a sentirnos más centrados, con emociones elevadas, y podemos enseñarle a la gente a lograrlo, su corazón comienza a funcionar en forma más ordenada y coherente. Hay efectos increíbles cuando el corazón funciona con coherencia y eso también mejora el cerebro. Enseñamos a la gente a crear esta coherencia de cerebro y corazón, y comenzamos a regular el sistema nervioso autónomo para llegar al equilibrio y la homeostasis”.

En sus conferencias, Dispenza anima a despertar la capacidad de transformación que anida en cada individuo

Por sobre todo, apunta al gran problema de la época: el estrés. Desde su perspectiva, cuando hay estrés hay un corazón y un cerebro que no están en equilibrio. Llama a esta situación una “desregulación autónoma”.

El efecto secundario de la meditación sería que el sistema nervioso autónomo tienda a regular y sanar al organismo. “Hemos visto que la gente fortalece el sistema inmune cuando intercambia esas emociones limitadas por emociones elevadas en un 50% en solo cuatro días –se entusiasma-. Nuestros datos muestran que si tomamos una muestra de sangre de un meditador avanzado y sometemos ese plasma a un pseudovirus similar a SARS-CoV 2 se da una inmunidad natural en el plasma del meditador avanzado.

Publicamos hace poco un paper sobre esto que fue aceptado. Si tomamos el plasma de un meditador avanzado y lo ponemos en presencia de células cancerígenas, de alguna forma esta información en la sangre del meditador avanzado tiende a reducir la cantidad de energía hasta el 70% en todo tipo de células cancerígenas. Vimos que hay información en el plasma de estos meditadores que tiene correlación con genes de Alzheimer y esto permite regular y bajar esos genes”.

Asimismo, Dispenza impulsó investigaciones cuyos datos arrojan que el trabajo correcto sobre el sistema nervioso autónomo tiende a ser un excelente remedio para reducir el dolor. ”Tenemos muchos datos poderosos que muestran que la transformación es posible y lo vemos en nuestros retiros de siete días”, insiste.

Dispenza trabaja con un modelo basado en una precisa definición de cambio: las personas deben ser superiores a su entorno y condiciones. Tienen que poder pensar, actuar y sentir de manera diferente en las mismas condiciones. “Muchos cuando se despiertan van a los mismos lugares, ven a las mismas personas, hacen las mismas cosas a la misma hora y, en cierta medida, el entorno controla su forma de sentir y pensar. Todo lo que controle nuestros sentimientos y pensamientos nos convierte en víctimas de esas circunstancias”, comenta y resalta la importancia de enseñarle a la gente a regular sus estados emocionales para que la respuesta a determinada persona o condición en su entorno no debilite su organismo.

Esto sería equivalente a darle las herramientas para que se autorregule. “Así es como comienza a cambiar, cuando literalmente se convierte en una persona diferente en el mismo entorno –asegura-. Eso significa que ya no es una víctima de su entorno y su vida comienza a mutar”. El objetivo, finalmente, es obtener la armonía. Por esta búsqueda, y por los logros que viene acumulando, es que a Dispenza lo siguen y escuchan personas de todo el mundo. En su trabajo, la meditación es la llave maestra, una práctica que él realiza lo máximo que puede. “Cuando mantengo este nivel de orden interno, independientemente de todo lo que suceda en mi entorno externo, se dan magníficas sincronicidades, oportunidades y eventos que surgen como resultado del cambio –dice-. Pongo en práctica mi trabajo. Hago mis propias meditaciones internas y me gusta experimentar y ver si se producen resultados en mi vida”.

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