El campo de las neurociencia no deja de sorprendernos

Hola, estimado lector

Debido a la importancia que tiene para nuestra sociedad el uso cada vez mayor de la Tecnología, decidí dedicarle a este tema a partir de ahora uno de los dos artículos semanales que traigo a tu consideración.

Este es el primero de los mismos y nos habla de dos de los campos de actuación que cada vez tienen un crecimiento más sostenido dentro del ámbito tecnológico.

Espero que sean de tu agrado y, como siempre, te aguardo al final de la lectura.


Horizonte de la Inteligencia Artificial y Neurociencias

Instituto de Investigaciones Médicas “Alfredo Lanari”

Alejandra T Rabadán, 2020


“La inteligencia artificial permite que los procesos cerebrales sean analizados como procesos computacionales.

Presenta dos líneas inquietantes: el Proyecto Robot, llamado androide cuando tiene apariencia humana, y el Proyecto Cyborg.

  • Los robots están destinados a tareas repetitivas, riesgosas o de precisión, en las que pueden superar las limitaciones humanas, no percibiéndose conflictos éticos aunque sí nuevos desafíos en la organización social. Respecto de los androides, más allá de sus capacidades, habrá que considerar los efectos que puedan ocurrir en el ser humano durante la interacción con la máquina, como el impacto de la mímica androide sobre la emoción y estado de ánimo.

  • Los cyborgs son criaturas compuestas por elementos orgánicos y cibernéticos cuya finalidad es emular o mejorar las capacidades de la parte orgánica. No se reconoce conflicto en su empleo para rehabilitación o para suplir funciones alteradas o ausentes; aspectos negativos serían su uso para la manipulación. Otra aplicación del proyecto cyborg a considerar es el enhancement, término utilizado en la literatura anglosajona para definir el aumento de facultades neurocognitivas o sensoriales mediante la estimulación transcraneal o intracraneal.

El conflicto neuroético surge porque el objetivo no es curar sino la perfectibilidad, o nuevas modalidades de percepción. Los profesionales de la salud deben actuar en un entorno nuevo y cambiante que trasciende las neurociencias y la salud pública.

El progreso continúa; por lo que se debe informar a la sociedad, anticipar dilemas, y ofrecer espacios de reflexión para la toma de decisiones individuales y para la especie humana.

La inteligencia artificial (IA) consiste en la simulación de algunas actividades del sistema nervioso humano mediante máquinas.

La primera publicación sobre este tema, que dio origen al término, fue Computing Machinery and Intelligence de Alan Turing en 1951 .

La IA se refiere a que algunos de los procesos que se llevan a cabo en el cerebro pueden ser analizados, con un cierto nivel de abstracción, como procesos computacionales.

Hasta ahora los sistemas de IA se han basado en los aspectos racionales de la inteligencia; lo que los convierte en eficientes para algunas tareas, ya que por ejemplo no se distraen de la meta que deben alcanzar, como puede ocurrirle al ser humano frente a perturbaciones emocionales, dolor, o simplemente cansancio.

Además, dichos sistemas pueden combinar grandes cantidades de datos con algoritmos de una manera iterativa y rápida permitiendo al software aprender de los patrones identificados en el proceso; de este modo las máquinas pueden aprender por sí mismas y resolver problemas a fin de aumentar su eficacia.

La interfase cerebro-computadora permite medir la actividad cerebral, procesarla y también crear canales de comunicación con el entorno.

Podemos definirla como un sistema capaz de traducir los fenómenos del sistema nervioso en interacción real con un mundo virtual.

¿Por qué los que trabajamos en distintas áreas de las neurociencias (neurocirugía, neurología, salud mental) debemos especialmente involucrarnos en conocer estos temas? Porque nos ocupamos del cerebro, órgano responsable de nuestras percepciones, de nuestros pensamientos y de nuestra conciencia. El conocimiento y/o la manipulación involucran a lo más genuino e intransferible del ser humano

El desarrollo de las neurociencias en las últimas décadas ha sido muy importante, ligado a los avances en el conocimiento neurobiológico del cerebro, de los métodos de diagnóstico por imágenes, la genética y biología molecular, al mismo tiempo que la informática y la cibernética.


Tan impactante ha sido la evolución y su proyección a futuro, que en 2013, la Comisión Europea para el Futuro y las Tecnologías Emergentes lanzó el Human Brain Project (HBP); destinaron un presupuesto de 1000 millones de euros con el objetivo de apoyar las investigaciones, que mediante la informática u otras tecnologías, pudieran reproducir parcial o totalmente funciones cerebrales, como por ejemplo el diseño de prototipos de chips que pretenderán emular las capacidades del cerebro como la percepción, la acción y la cognición.

Paralelamente el mismo año 2013, se inicia el National Institutes of Health Brain Initiative en EE.UU., cuyo propósito es acelerar el desarrollo y la aplicación de las innovaciones neurotecnológicas con el fin de revolucionar el conocimiento del cerebro sano y las disfunciones de los circuitos en el enfermo.

Los avances científico-tecnológicos tienen claras implicancias filosóficas, económicas, jurídicas y sociales sobre los seres humanos, y es por ello que se plantea la necesidad de reflexionar sobre sus consecuencias, especialmente en el campo de la neuroética, rama muy joven de la bioética, nacida en 2002, que se ocupa de los dilemas originados en el desarrollo de las neurociencias.

Por estos motivos, los dos proyectos mencionados tienen en común el hecho de que prevén el surgimiento de dilemas éticos, e incorporan ya desde el comienzo la participación de subcomisiones asesoras de neuroética.

Algunos ejemplos de IA se están utilizando desde hace ya algún tiempo y no conllevan ningún cuestionamiento.

Se trata de la incorporación de elementos para realizar cirugías más sofisticadas y de mejor calidad, como el empleo de brazos robóticos, o neuronavegación intraoperatoria.

Una aplicación muy interesante es el papel de la IA en la educación médica mediante el aprendizaje, planificación y realización de procedimientos mínimamente invasivos; donde la cirugía telerrobotizada asistida por computadoras será parte de las herramientas quirúrgicas.

Últimamente también se desarrollaron aplicaciones que intentan contribuir con las tomas de decisiones médicas.

También en las últimas décadas se han utilizado procedimientos que genéricamente se denominan neuromodulación. Se trata de técnicas neuroquirúrgicas mínimamente invasivas destinadas a tratar síntomas, síndromes o enfermedades refractarias a los tratamientos médicos convencionales, como ciertos tipos de dolor crónico, movimientos anormales, epilepsia, psicocirugía para trastornos obsesivo-compulsivos, depresión grave, anorexia, o para estados de conciencia alterados.

Se utilizan blancos cerebrales específicos en donde se implantan estimuladores, procedimientos conocidos como estimulación cerebral profunda, o por sus siglas en inglés DBS.

La DBS moderna comprende nuevos dispositivos que guiados por programas tecnológicos y computacionales logran estimular, disminuir o detener la actividad de determinados circuitos del sistema nervioso con precisión y anticipación.

Han mostrado efectividad en casos apropiadamente seleccionados por un equipo multidisciplinario y con la participación del Comité de Ética Institucional.

Más allá de las preguntas que puedan surgir, como ¿cuáles serían los efectos a largo plazo en el cerebro humano?, surgen otras, como ¿quién regulará la mejora? ¿a quiénes se les aplicará? y en tal caso ¿quién lo solventará?… ¿este aumento de la cognición será para todos?… ¿o solamente para unos pocos?


Reflexión final

Los profesionales de la salud tendrán que enfrentar problemas que trascienden a las Neurociencias y a la Salud Pública.

El progreso de la ciencia nunca se detiene, motivo por el cual se debe estar alerta, anticipándose a los dilemas, informando a la comunidad científica y a la sociedad, a la que se debe servir, ofreciendo espacios de reflexión que ayuden a tomar las mejores decisiones individuales y para la especie humana en su conjunto.

Conflicto de intereses: Ninguno para declarar”.


¿Qué tal? ¿Qué te pareció el artículo? ¿Estás de acuerdo en que los mencionados aquí son algunos de los grandes retos, aún sin dilucidar?

Desde mi punto de vista creo que, como todo gran avance tecnológico, siempre surge la misma inquietud y esta no es la excepción.

Sin lugar a dudas, es revolucionario por los nuevos conceptos que introduce, al mismo tiempo que ponderamos los grandes beneficios que el mismo puede introducir en nuestra sociedad, también nos cuestionamos sobre qué ocurriría si estos instrumentos fueran utilizados con innobles fines. Esto es particularmente importante en este caso, dado que su utilización roza con ámbitos de difusos contornos, como la ética, la moral o la afectación de la capacidad cognitiva de las personas.

En suma, un tema para no perderle la pista; y eso es lo que haremos aquí…

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