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Según la ciencia, a qué edad una persona es considerada "vieja"

La Nación, editado por Tony Salgado

Marzo, 2024


"Un artículo publicado en la revista Nature Medicine describió el aspecto fundamental por el que una persona debería considerarse “vieja”, según la ciencia.

Allí se explica que, a medida que el tiempo pasa, el cuerpo suele presentar diferentes signos visibles, pero lo cierto es que internamente esto sucedería mucho antes, por lo que un análisis sobre más de 4000 personas reveló a qué edad el reloj biológico comenzaría a acelerarse.

La vejez es una transformación física, mental y de la salud, que muchas veces se interpreta de diferentes maneras, según distintas culturas.

Algunas de las características asociadas con ella son los signos en la piel, la aparición de enfermedades, pérdida de memoria y movilidad más lenta, entre otras cosas.

“El envejecimiento produce un deterioro de la estructura y función de los tejidos en todo el organismo”, remarcó la revista Nature.

En esta línea, y ante un interrogante sobre cuándo comenzaría a suceder este proceso, un grupo de científicos de la Universidad de Stanford logró determinar cuándo una persona es vieja.

 Para ello, analizaron el plasma de 4263 donantes entre 18 a 95 años y descubrieron que varias proteínas serían los indicadores más fidedignos para esta situación.

El autor del artículo y partícipe de esta investigación, Tony Wyss-Coray, señaló: “Las proteínas son los caballos de batalla de las células constituyentes del cuerpo y cuando sus niveles relativos experimentan cambios sustanciales, significa que la persona también cambia”.

Lo cierto es que esto se produce cuando los niveles comienzan a disminuir o a padecer alteraciones sustanciales.

Luego de analizar más de 3000 proteínas de cada individuo, se identificaron que 1379 variaban según la edad. 

Con tan solo 373 de ellas, se alcanzó a predecir la edad de los participantes del proyecto.

 


Según Tony, “después de nueve o diez proteínas, agregar más proteínas mejoraba la precisión de la predicción tan solo un poco más”.

Incluso, esto repercutió en la edad de los órganos, en donde las proteínas plasmáticas señalaron que “para cada individuo, un modelo de envejecimiento produce una ‘brecha de edad’, que es una medida de la edad biológica de ese individuo en relación con otros pares de la misma edad”.

 Según el artículo, a partir de los 34 años un sujeto empezaría a mostrar cambios asociados a un cierto deterioro en su estado físico.

Es por ello que los científicos dividieron en tres etapas el proceso de envejecimiento, a saber:

 

-        Desde los 34 hasta los 60 años, período al que se lo catalogó como “edad adulta”;

-        Desde 60 a los 78 años, al que se lo denominó “madurez tardía”; y

-        Desde los 78 años en adelante, denominado “vejez”.

 

En cada uno de estos estratos, las proteínas pasan de ser constantes a disminuir lentamente hasta que llega un punto en el que dejan de producirse.

Esto se debería a la baja capacidad de reparación del ADN (ácido desoxirribonucleico).

En este caso, Wyss-Coray explicó algunas de las características que definen a la vejez y que se repitieron como patrón en todas las personas:

 

-         El metabolismo se vuelve más lento.

-         La estructura ósea se debilita.

-         Poco a poco recordar las cosas se vuelve un hecho cotidiano.

-         Se modifican los patrones del sueño.

-         La visión y audición disminuyen.

-         Inicia una pérdida de masa muscular.

-         Aparecen las primeras manchas y arrugas en la piel.

-         La movilidad se torna más lenta".

 

 

 

Creo, personalmente, que lo mencionado antes no nos debe sorprender demasiado, en especial a algunas personas que, como yo, ya estamos en la última etapa del proceso o a punto de iniciarla.

Me identifico plenamente con las características señaladas, y me siento un poco más tranquilo al saber que no son de mi exclusividad, sino que las comparto con todos.

Sí, me sorprende que la primera etapa comience ya a los 34 años, ya que si bien la definición de “edad adulta” no conlleva ninguna característica notoria de las que se mencionan, intuyo que el hecho de estar incluida en este tema deberá asociarse al comienzo del proceso de envejecimiento; y eso es una novedad para mí.

El otro comentario que me parece importante señalar es que todo lo aquí descripto se refiere exclusivamente al aspecto biológico del envejecimiento, pero existen otros que son igualmente o más importantes que el mismo.

Entre ellos, los que considero más destacados son el envejecimiento psicológico y el social; y cuyas edades no necesariamente coinciden con la del envejecimiento biológico.

Una persona optimista, alegre, con una visión positiva del futuro y no enfrascada en recuerdos y añoranzas, seguramente tendrá una edad psicológica y social inferior a la biológica.

Y creo, finalmente, que esto es lo más importante de este tema: no creamos  que todo ha concluido ya en nuestras vidas y que solo nos resta esperar; sino que aun tenemos un legado para dejar a quienes nos rodean, cual es el de mostrar que esta vida merece vivirse hasta que nos toque partir.

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