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Enfermedades psicosomáticas en las personas mayores

Fundación Atilano Sánchez Sánchez (Madrid)



Las enfermedades psicosomáticas en las personas mayores son un tema de suma importancia, y se ha demostrado extensamente que hay una relación clara y fuerte entre la mente y el cuerpo.

La relación intrínseca entre ambos es un fenómeno fascinante, especialmente en el contexto del envejecimiento. En la tercera edad, donde la experiencia acumulada se entrelaza con el devenir de la salud, la conexión entre la esfera mental y física adquiere una relevancia extraordinaria.

Este viaje nos lleva a explorar un aspecto particular de esta relación: las enfermedades psicosomáticas en personas mayores.

Es necesario analizar la forma en la que las emociones, los pensamientos y las percepciones pueden relacionarse y afectar de una forma significativa a las dolencias físicas.

Para ello debemos entender qué es exactamente una enfermedad psicosomática y cuáles son las manifestaciones de las mismas.

También es relevante comprender el poder transformador que la mente posee en el mantenimiento y recuperación de la salud física entre las personas mayores.

 

Cómo afecta la salud mental en la salud física 

En el universo complejo de la salud mental y física, las enfermedades psicosomáticas ponen de manifiesto que las tensiones emocionales y los factores psicológicos influyen directamente en la manifestación de síntomas físicos.

La enfermedad psicosomática es una condición médica en la cual los factores psicológicos, como el estrés, la ansiedad o la depresión, desempeñan un papel significativo en la manifestación y el empeoramiento de síntomas físicos.

En estas condiciones, las tensiones emocionales pueden contribuir directamente al desarrollo, progresión o empeoramiento de enfermedades, y la relación mente-cuerpo desempeña un papel crucial en la expresión clínica de la patología.

Es importante destacar que, si bien los factores psicológicos pueden influir en las enfermedades psicosomáticas, esto no implica que los síntomas sean puramente de origen psicológico. En realidad, estaría subrayando la interconexión compleja entre la salud mental y física.

Factores psicológicos como el estrés crónico, la ansiedad y la depresión, han demostrado tener un impacto profundo en el desarrollo y la progresión de enfermedades físicas en personas mayores. El sistema inmunológico y endocrino, delicadamente equilibrados, pueden ser afectados negativamente por las tensiones emocionales, desencadenando o exacerbando enfermedades.

Así mismo, la respuesta del cuerpo al estrés puede desencadenar inflamación crónica y afectar negativamente a sistemas clave, como el cardiovascular y el gastrointestinal. Comprender esto es esencial para entender cuáles son las causas subyacentes de ciertas patologías, ayudándonos a encontrar los mejores cursos de acción para tratarlas.

 

Promoción de la salud mental y física en la tercera edad

Entender que mantener una buena salud mental ayudará a mantener una mejor salud física es esencial. Sin embargo, esto es tan solo el principio. Mantener una salud mental óptima es más complicado de implementar que de comprender. Veamos una serie de estrategias que pueden sernos de utilidad:

 

La importancia de la atención plena y la gestión del estrés

La atención plena, a través de prácticas como la meditación y la respiración consciente, es una herramienta poderosa para la promoción de la salud mental y física en personas mayores. Estas técnicas no solo reducen el estrés, sino que también ayudan a mantener la conciencia en el momento presente, ofreciendo beneficios para la salud cognitiva y emocional. La gestión del estrés, crucial en el contexto de enfermedades psicosomáticas, se facilita mediante el desarrollo de habilidades de afrontamiento y la adopción de enfoques que promuevan la calma y la resiliencia.

 

 


 

 El fomento de las conexiones sociales

La soledad y el aislamiento social pueden contribuir al estrés y afectar negativamente la salud mental y física en la tercera edad. Fomentar conexiones sociales sólidas, ya sea a través de actividades comunitarias, clubes de interés o la participación en grupos sociales, se presenta como una estrategia clave. Estas interacciones no solo brindan apoyo emocional, sino que también estimulan la mente y fortalecen el sentido de pertenencia, contribuyendo a un envejecimiento más saludable y satisfactorio.

 

La integración de terapias mente-cuerpo

La integración de terapias mente-cuerpo, como la meditación mindfulness, el yoga y el

tai-chi, ofrece beneficios holísticos para la salud de las personas mayores.

Estas prácticas no solo promueven la flexibilidad física, sino que también cultivan la serenidad mental. La conexión entre el cuerpo y la mente se fortalece, brindando un enfoque integral para abordar no solo los síntomas físicos, sino también las tensiones emocionales. Estas terapias son adaptables a diversos niveles de movilidad y aptitud física, lo que las convierte en opciones accesibles para la mayoría de las personas mayores.

 

La incorporación de prácticas de cuidado mental en la rutina diaria

Integrar prácticas de cuidado mental en la rutina diaria puede ser transformador. Para ello, sería beneficioso ciertas actividades como la lectura, la música relajante o incluso la escritura. Establecer momentos regulares para el autocuidado mental contribuye a mantener un equilibrio emocional. Poner en práctica estas actividades a diario ayuda a establecer hábitos positivos y fortalece la resiliencia, actuando como un amortiguador ante el estrés cotidiano.

 

Los recursos comunitarios y programas accesibles

La accesibilidad a recursos y programas que promuevan la salud mental y física es fundamental. La disponibilidad de servicios locales, como grupos de apoyo, talleres de bienestar y programas comunitarios, facilitan la participación de las personas mayores.

Además, la creciente presencia de recursos en línea, como aplicaciones de meditación guiada y programas virtuales de ejercicios adaptados, asegura que las opciones sean accesibles para aquellos que prefieren o necesitan participar desde la comodidad de sus hogares.

En conjunto, estas estrategias y prácticas ofrecen un enfoque integral para la promoción de la salud mental y física en la tercera edad, abordando tanto los aspectos emocionales como físicos del bienestar en esta etapa de la vida. 

 

 

Navegando en Internet me encontré con la Fundación Atilano Sánchez Sánchez (FASS), con sede en Madrid, y decidí darla a conocer en el Blog.

La pueden ubicar en: https://www.fundacionfass.org

Si bien las realidades de España y Argentina en cuanto a la atención de los adultos mayores son muy distintas, dada la gran diferencia entre los presupuestos asignados a la misma por los dos países, creo que de todos modos es importante señalar dos aspectos:

 - La gestión actual en España de dicha atención debe ser tomada como uno de los modelos a alcanzar en nuestro país, en cuanto hayamos comenzado a superar la grave crisis económica que nos afecta.

- Las publicaciones en el Blog de la FASS incluyen algunas medidas prácticas concretas a las que nos podemos ir habituando desde ahora, ya que no tenemos restricciones que nos impidan hacerlo.

Es mi intención comenzar a incluir en nuestro Blog de Trazando Surcos informaciones periódicas relacionadas con los Adultos Mayores, tanto en nuestro país como en el exterior, para nuestro beneficio, o como información para que los entes públicos correspondientes puedan llevarla a cabo en nuestra realidad argentina.

 

Tony S  

 

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