El discurso

Actualizado: 8 ago 2021

Les quiero presentar hoy uno de los capítulos que integran mi libro “El encuentro y otros cuentos”.

Sé que es bastante más extenso que lo habitual, pero es muy ameno y espero que, al final, consideren que el tiempo invertido en su lectura valió la pena.




El discurso

Antonio Salgado López

Julio, 2021




“Edgardo Santillán tiene sesenta y ocho años y hace tres que se ha jubilado, después de trabajar durante más de cuarenta años como farmacéutico a cargo de una las tres farmacias que hay en su ciudad, Trenque Lauquen.

La ciudad está situada en la Provincia de Buenos Aires, a cuatrocientos cincuenta kilómetros al sudoeste de la Capital Federal.

Trenque Lauquen significa en la lengua mapuche Laguna Redonda; tiene algo más de cuarenta mil habitantes y fue fundada en 1876 como un centro de operaciones en la frontera del territorio bajo control del Estado Argentino, en el límite con el indígena. Esto le permitió constituirse en uno de los sitios donde Julio A Roca se preparó para el desarrollo de la campaña del desierto.

Edgardo, un empedernido solterón, ha sido desde siempre un gran lector y ahora, con todo el tiempo a su disposición, ha decidido dar rienda suelta a su otra gran vocación estrechamente ligada a la primera, la escritura.

En los últimos tres años ya ha publicado cinco libros financiados por él mismo, los que se exhiben en las dos librerías más importantes de la ciudad y en alguna de medio pelo de la Capital Federal.

Esto lo ha convertido, de la noche a la mañana, en uno de los personajes más famosos de Trenque Lauquen. Muy difícil les resulta creer a sus vecinos que don Edgardo, el farmacéutico, aparezca ahora en las marquesinas de estos negocios compitiendo de igual a igual con otros autores de reconocida trayectoria en el ambiente literario.

Sin embargo, Edgardo Santillán sigue haciendo gala de la misma modestia y bajo perfil que lo caracterizaron a lo largo de su vida.

Es más bien bajo y algo panzón y su otrora enrulada cabellera se ha ido despoblando con los años, dando lugar a una pronunciada calvicie, adornada a los costados y atrás por tres delgadas láminas de canas.

Cuando camina por la ciudad, ya que nunca conduce, lo hace enfundado en sus vaqueros negros y camisas a cuadros, con o sin gamulán, según sea invierno o verano, respectivamente; y zapatillas blancas deportivas. Esa libertad se la consiguió trabajando y la disfruta plenamente.

Esta mañana Edgardo recibió una llamada de la secretaria del Intendente de Trenque Lauquén.

—Buenos días, ¿por favor estaría el señor Edgardo Santillán?

—Buenos días. Sí, soy yo. ¿Quién habla?

—Disculpe, señor Santillán. Soy Teresa, la secretaria del Intendente de la ciudad. ¿Tendría unos momentos, por favor?

—Sí, por supuesto, Teresa, ¿en qué puedo servirte?

—Señor Santillán, el intendente, el Doctor Olivares, quiere tener una reunión privada con usted y me pidió que por favor le diga si es posible y en qué momento podría usted venir a verlo.

—Señora Teresa, por las mañanas de esta semana tengo disponibilidad de tiempo así que cuando él pueda, para mí está bien.

—Gracias, señor, si me espera un momento, lo consulto y a ver si ya mismo podemos concertar la reunión.

—Sí, Teresa, la espero…..

—Señor Santillán, me dice el doctor que le pregunte si pasado mañana a las once está bien para usted.

—Sí, sí, está muy bien.

—Bueno, quedamos así, entonces, lo esperamos pasado mañana a las once.

Luego de colgar, Edgardo Santillán reflexiona acerca de los probables motivos para dicha reunión, sin encontrar ninguno. Siempre ha pagado puntualmente los impuestos, no ha habido nunca ninguna queja sobre su comportamiento ni campaña política en la que haya participado.

Sin haber podido satisfacer su curiosidad, decide dejar el tema de lado y esperar a la reunión.


Dos días después, el miércoles 25 de septiembre de 2019, a las once en punto de la mañana se hace presente en la Municipalidad de Trenque Lauquen, donde inmediatamente la señora Teresa lo conduce al despacho del intendente, el Doctor Olivares.

—Buenos días, señor Santillán, gracias por permitir que tengamos esta reunión. Quisiera ir al grano rápidamente, si me lo permite.

—Por supuesto, intendente, ¿de qué se trata?

—Como usted probablemente sepa, tener una biblioteca acorde a estos tiempos ha sido y aún lo es, un viejo anhelo de nuestra ciudad.

—Así es, intendente —responde Edgardo, suspirando, ya que no se trata de ninguna queja contra él—. Estoy plenamente de acuerdo. Los trenquelauquenses nos la merecemos. ¿En qué puedo ayudarlo?

—Mire, las obras ya están prácticamente listas y las puede pasar a visitar cuando quiera. Nos están enviando los libros desde Buenos Aires y, Dios mediante, tenemos prevista la inauguración formal dentro de dos semanas, el día Miércoles 9 de Octubre, a las diez de la mañana.

—Me parece excelente, pero todavía no sé muy bien qué se espera de mí.

—No se adelante, mi amigo. Verá, como usted sabe muy bien, nuestra ciudad no ha sido precisamente pródiga en cuanto a engendrar personas que hayan logrado una gran trascendencia a nivel nacional, y para este evento lo que necesitamos es precisamente eso.

—Ah, ya veo. ¿Y usted cree qué…?

—Así es, Santillán, usted es en estos días un escritor cuyos libros se exponen y comentan en Buenos Aires y otras ciudades del interior, por lo que nos resulta imprescindible para esta inauguración. ¿Me entiende ahora?

—Bueno, depende de lo que esté pensando sobre mi contribución.

—Mire, es muy sencillo. Queremos que el acto sea importante pero no muy largo para que la gente no se aburra. Como le dije, la idea es comenzar a las diez, puntualmente, por lo que los alumnos de la escuela secundaria, ya que a ellos apuntará la biblioteca, estarán formados desde las nueve y media frente al escenario, rodeados por sus familiares y los vecinos que quieran participar. Primero cantaremos el Himno y luego hablaré yo sobre la importancia de la biblioteca, el esfuerzo hecho y otras yerbas, durante cinco minutos. A continuación será su turno. Tendrá diez minutos para su discurso sobre la cultura, la lectura, su ejemplo, etc. A las diez y cuarto nos conectaremos por internet con el Ministro de Educación de la Nación, quien desde Buenos Aires en vivo, se referirá a nuestro evento, a la jerarquía que tiene, etc; y finalmente, a las diez y media cortaremos las cintas, dando por finalizado el acto. ¿Me siguió, Santillán?

—Sí, por supuesto. Debo prepararme para hablar durante diez minutos sobre la importancia de leer, ser personas cultas para poder progresar y otros temas afines. ¿Es todo?

—Así es, Santillán, ¿cuento con usted para el Miércoles 9 de Octubre, a las diez de la mañana?

—Con mucho gusto, intendente, y gracias por pensar en mí.

—De nada, Santillán, se lo merece y por favor anóteselo en su agenda. No sea que se olvide.


De regreso en su casa, el escritor Edgardo Santillán comienza a reflexionar sobre lo que el intendente de su ciudad le ha encomendado.

A los pocos minutos cae en la cuenta de que lo que aparentemente le pareció algo sencillo, tal vez no lo sea.

La trascendencia del evento, el hecho de que pueda ser visto en los noticieros de televisión de todo el país, de que lo que diga y cómo lo haga puede convertirse en una catapulta hacia el éxito o condenarlo al fracaso, comienzan a inquietarlo. Decide, por lo tanto, tomarse el tema con toda seriedad.

Después de todo, tal vez un repaso de lo que había leído desde pequeño no le vendría nada mal y esto le daría confianza para dotar a su discurso de todo el conocimiento que había ido adquiriendo durante tantos años.

Sabe que la historia del pensamiento humano es un proceso de evolución constante que no puede entenderse sin los grandes textos que dieron lugar a sus principales corrientes y marcaron sus tendencias. Son obras que ejercieron una influencia como modelos, representando la realidad que perduró en el tiempo e impactó el rumbo de la historia.

Es entonces importante acercarse a dichas obras para comprender la realidad sociocultural que nos rodea. Como no existe un consenso sobre cuáles han sido los libros más influyentes, el escritor Edgardo Santillán decide crear su propia selección.

Como releer la inmensa cantidad de libros que atesora es materialmente imposible, decide reducir la misma a los resúmenes de los quince que lo han impactado más y, que de algún modo, han ejercido la mayor influencia en su trayectoria personal y profesional. Los numerará del 1 al 15 según la importancia que subjetivamente les asignará.

Decide utilizar un espacio reducido de su biblioteca a tal efecto, con 5 estantes. En el más alto colocará al número 1. En el que está debajo de él a los números 2 y 3. En el siguiente, a los 4, 5 y 6. En siguiente, a los números entre el 7 y el 10. En el más bajo estarán los libros con números entre el 11 y el 15. Quedará así conformada su pirámide del saber, que se constituirá en el sustento que habrá de nutrir su tan importante discurso.

Luego de dedicar el resto del día y los cinco siguientes a esta detallada actividad que incluye la selección de los libros, la asignación de sus prioridades, y un breve repaso de las acotaciones que siempre supo hacer luego de finalizar la lectura de cada libro, a las que supo colocar entre comillas, el Martes 1 de Octubre ya está en condiciones de armar su pirámide del saber, teniendo a partir de entonces una semana para releerlos en detalle y preparar el dichoso discurso.


Su pirámide del saber queda conformada de la siguiente manera

Estante superior, libro número 1:

- La Biblia (escrita entre el 750 a.C. y el 110 de nuestra Era). “Es el libro que más ha cambiado la faz del planeta. Fue la base de dos de las grandes iglesias monoteístas, el judaísmo y el cristianismo. Acabó con el paganismo del Imperio Romano y fue el primer libro impreso, la Biblia de Gutenberg, en 1454. Fue también el más traducido y vendido, con seis mil millones de copias, en promedio una por cada persona que existe en nuestro mundo actual”.

Segundo estante, libros 2 y 3:

- Los derechos del hombre, de Thomas Paine (1791). “Influido por la Carta Magna de Juan I de Inglaterra, publicó este ensayo sobre el desarrollo de los derechos humanos y los conceptos de libertad e igualdad, y en la abolición de la esclavitud. Le valió la expulsión de Gran Bretaña y se refugió en la Francia revolucionaria, pero allí acabó en la cárcel por oponerse al Terror de Robespierre”.

- El origen de las especies, de Charles Darwin (1859). “Excelente. Es el mayor best seller científico sobre biología y ciencias naturales, tan decisivo como la obra de Newton sobre la física y las matemáticas. Su teoría de la evolución y la selección natural revolucionó la sociedad, la filosofía y la religión y dio lugar a un largo debate, aún vivo en muchos sectores”.


Tercer estante, libros 4,5 y 6:

- Diálogos, de Platón (siglo IV a.C.). “Uno de los cimientos de la cultura occidental. Toda la filosofía posterior en Europa surge de esta obra. Son treinta y seis textos publicados en nueve volúmenes. Tuvo gran influencia en Aristóteles, San Agustín, la psicología, la ética, la estética, la política y la ciencia”.

- Carta Magna, de Juan I de Inglaterra (1215). “Es un documento de la Inglaterra medieval que los nobles obligaron a firmar al rey, Juan sin Tierra, para limitar su poder. Constituye la piedra fundacional de la democracia moderna y el constitucionalismo. Surgen el habeas corpus para evitar arrestos arbitrarios, la separación entre Iglesia y Estado, entre otros nuevos principios”.

- Obras completas, de William Shakespeare (1594-1634). “El autor es el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más influyentes de la literatura universal. Sus dramas más famosos, como Macbeth, Hamlet, Otelo, Julio César o Romeo y Julieta, han sido escenificadas, adaptadas y redescubiertas en muchas ocasiones”.


Cuarto estante, libros 7, 8, 9 y 10:

- Principios matemáticos de filosofía natural, de Isaac Newton (1687). ”Es considerada por muchos la obra científica más importante de la historia. Contiene las leyes del movimiento que son la base de la mecánica clásica: la ley de la gravitación universal y una derivación de las leyes de Kepler sobre el movimiento de los planetas. Su influencia llegó hasta finales del siglo XVIII”.

- La riqueza de las naciones, de Adam Smith (1776). “Fundó la economía moderna y puso las bases del capitalismo y del pensamiento liberal. Aparecen conceptos como la división del trabajo, el libre mercado, la acumulación de capital, entre otros. Está situada en el contexto del nacimiento de la Revolución Industrial, y marcó la teoría económica desde el siglo XIX en adelante”.

- Crítica de la razón pura, de Immanuel Kant (1781). “Es una indagación trascendental para lograr una respuesta sobre si la metafísica puede ser considerada una ciencia. Fundamenta su validez, así como la de la experiencia ordinaria y de las ciencias matemáticas y físicas. Cambió el concepto de la filosofía, allanando el camino de Hegel y Marx”.

- Sobre la teoría de la relatividad especial y general, de Albert Einstein (1916). “Expone los fundamentos de la relatividad con la mayor claridad posible para el público sin formación en la materia. Es una de las mayores revoluciones científicas, luego de las de Newton y Darwin”.


Quinto estante, libros 11, 12, 13, 14 y 15:

- El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo (1532). ”Es el tratado de teoría política por excelencia del Renacimiento. Su influencia trascendió a su época y hoy sigue siendo reconocido como una obra fundamental sobre la naturaleza del poder, y la oposición entre autoritarismo y liberalismo, entre otros temas de actualidad”.

- Manifiesto Comunista, de Karl Marx y Friedrich Engels (1848).

”Es uno de los tratados políticos más influyentes de la historia (para bien y para mal). Dio lugar a la lucha obrera que dotó de derechos a esta clase frente a la explotación capitalista, pero también fue el germen de la Revolución Soviética y de muchos regímenes socialistas dictatoriales”.

- La interpretación de los sueños, de Sigmund Freud (1899). ”Si bien algunas de sus ideas han sido superadas, su concepto del psicoanálisis ha marcado los dos últimos siglos. Desarrolla la teoría del inconsciente y del complejo de Edipo. Influenció diversos ámbitos; la psicología, la sociología, las artes plásticas y la literatura, entre otros”.

- El segundo sexo, de Simone de Beauvoir (1949). “Es considerada como la obra moderna fundadora del movimiento feminista. Se revisa el papel de la mujer desde el punto de vista de la psicología, la historia, la antropología, la biología y la reproducción”.

- Breve historia del tiempo, de Stephen Hawking (1988). “Es uno de los libros de divulgación científica más vendidos y conocidos de los últimos años. Constituye una obra esencial para conocer el pensamiento y las aportaciones del genial físico teórico, astrofísico y cosmólogo británico, discípulo de Carl Sagan”.


Una vez concluida la selección y el ordenamiento de los libros, Edgardo Santillán debe proceder a continuación a extraer sus frases más célebres para utilizarlas como base del discurso.

Está firmemente convencido que si realiza correctamente esta actividad, el mismo será, sin dudas, un modelo literario del cual toda la ciudad de Trenque Lauquen estará muy orgullosa y él mismo será recordado por la posteridad como su autor.

Sin perder un minuto, pone sus ojos, manos y dedos a la obra. El campo de acción es enorme pero el tiempo es escaso para realizarlo.


Emplea en actividad seis días más, por lo que el Domingo 6 a la noche considera que ya ha obtenido lo que buscaba y al día siguiente puede comenzar a armar el discurso.

El tiempo no le sobra, ya que a partir de ese momento tendrá sólo dos días para terminarlo; y el discurso deberá durar diez minutos.

Considera que es una enormidad, ya que es ese período se pueden mencionar muchísimos conceptos; por lo que deberá resumir lo que ha desplegado y una vez obtenido el borrador, leerlo varias veces y con distinta rapidez y modulación para asegurarse que cubrirá cómodamente el período que le ha sido asignado.

Después de descartar varios borradores que le sirvieron para ir modificando varias frases y ajustarse a la duración pedida, a media tarde finalmente cree que ha obtenido el discurso final.

Frente al espejo lo lee una vez más y, cronometrando la duración del mismo, llega a la conclusión de la conveniencia de reducirlo a ocho minutos para dejar dos de contingencia, frente a cualquier causa que pudiese afectar su duración. Repite así la lectura ajustando su duración, tenor de voz y énfasis en los conceptos básicos, hasta que se considera satisfecho.

El mismo dice así:


"Buenos días a todos los presentes, señoras y señores.

En primer lugar, quiero agradecer al señor Intendente el haber pensado en mí para este discurso inaugural de nuestra ansiada Biblioteca de Trenque Lauquen, que como oriundo y vecino de la ciudad, fue y sigue siendo uno de los deseos que acaricié desde mi infancia hasta el día de hoy.

Los libros son mundos que germinan cada vez que los leemos, ya que despiertan curiosidad por conocer y aprender nuevas cosas.

Este discurso lo he creado, precisamente por ello, utilizando frases célebres de quince escritores de todos los tiempos, las que al leerlas, mencionaré que están entre comillas; y luego al autor. Como verán, a pesar de los muchos siglos transcurridos, siguen teniendo plena vigencia en nuestros días.

Tengan la confianza de que todos ellos tienen algo que ofrecer; la mayoría ha dejado sus huellas en nuestras familias y en la de nuestros amigos, ya que eran parte de nuestros anaqueles; por lo que decidimos donarlos a la biblioteca, agregándolos así a los libros recibidos desde Buenos Aires.

Vecinas y vecinos, “el lenguaje es el gran instrumento de la ambición humana” (Adam Smith), siempre lo ha sido y lo continuará siendo.

A pesar de todos los grandes inventos que cambiaron la vida de los seres humanos en el siglo XX, “hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica, y esa fuerza es la voluntad” (Albert Einstein); nuestra voluntad de seguir aprendiendo constantemente.

Concretarlo no es fácil. Muchas veces consideramos que ya sabemos lo suficiente y no merece la pena seguir aprendiendo, pero recordemos que “la paciencia es la fortaleza del débil, y la impaciencia, la debilidad del fuerte” (Immanuel Kant).

Necesitamos seguir incorporando conocimientos, tanto hombres como, y muy especialmente, mujeres, para poder insertarnos y mantenernos en el mundo del trabajo, cada vez más complejo. “El trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad completa a la mujer” (Simone de Beauvoir).

Jóvenes, de ahora en más tendrán en la Biblioteca de Trenque Lauquen un mundo nuevo por descubrir; un mundo en el que podrán encontrar, si se lo proponen, los motivos y las razones que explican los grandes fenómenos naturales y de nuestra raza a lo largo de la historia.

Deberán entonces recordar que “la razón siempre ha existido, pero no siempre en forma razonable” (Karl Marx). Les tocará a ustedes descubrirla para comprender mejor de dónde venimos, hacia dónde vamos, y estar más preparados para los nuevos desafíos por venir.

Nuestro mundo interior se verá entonces enriquecido y nos hará más felices, aunque tal vez no lo transmitamos a otras personas, ya que en realidad “nos verán por lo que parecemos, pero pocos podrán palpar lo que somos” (Nicolás Maquiavelo). Esta actitud, superficialmente egoísta, el ser humano la ha tenido que adquirir recientemente, dado que “uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla” (Sigmund Freud).

El mundo del trabajo los convocará dentro de poco, si es que no lo hecho ya; y será altamente desafiante, sin lugar a dudas. Deberán decidir qué hacer. Para los que acepten el reto, recuerden que “los humanos sabemos lo que hoy somos, pero aún no sabemos lo que podemos llegar a ser mañana” (William Shakespeare).

La Biblioteca, sin dudas, se constituirá en una fuente de sus conocimientos. “Un hombre puede imaginar cosas que son falsas, pero solo puede entender cosas que son ciertas” (Isaac Newton). Para hacerlo están los libros, y a estos los encontrarán en esta, su nueva casa, que estamos inaugurando hoy. “La raza humana necesita un permanente desafío intelectual para progresar. Debe ser aburrido ser Dios y no tener nada que descubrir” (Stephen Hawking).. No podemos no aceptarlo, si queremos ser realmente libres en la sociedad del futuro.

Si bien es cierto que “hay un derecho fundamental de la vida y la libertad, superior a cualquier acto de sumisión de un funcionario o persona que pretenda vulnerarlo” (Rey Juan I de Inglaterra).; también lo es que la plena libertad se conseguirá mediante un conocimiento mínimo para poder movernos y ser reconocidos como entes valiosos en las nuevas sociedades que ya se asoman.

Esto, mirado en la retrospectiva histórica adecuada, no es ninguna novedad; ya que “no fue la más fuerte ni la más inteligente de las especies la que sobrevivió. Fue aquella que se supo adaptar a los cambios” (Charles Darwin).

Jóvenes, mencioné anteriormente a la voluntad, la paciencia, el trabajo, la razón, el ejercicio de la libertad; y acabo de hacerlo con la capacidad de cambios, como algunos agentes motores para el aprendizaje continuo. Déjenme ahora mencionar un par más.

En primer lugar, los valores y principios que les fueron inculcados en sus casas por sus padres y luego en la escuela por sus maestros. Sean fieles a ellos y nos los dejen de lado. “Un ejército de principios puede penetrar donde un ejército de soldados no pueden hacerlo” (Thomas Paine). Que sean reconocidos por su honestidad, bien hacer y otros valores sociales que a menudo y desgraciadamente, vemos cómo se olvidan.

En segundo lugar, el sentido de humildad y pequeñez de lo que somos realmente. Tengan siempre presente que “Lo poco que somos, se lo debemos a nuestra ignorancia” (Platón). Quienes nos aplauden y alimentan nuestro ego con nuestros primeros éxitos, son los primeros en olvidarnos en cuanto estos se alejan. La familia y los amigos deben ser el verdadero sustento de sus procederes. Ellos saben de dónde vienen y los acompañarán durante todas sus vidas.

Jóvenes, vecinos y vecinas, autoridades municipales y escolares; solo me resta felicitar una vez más y de corazón, a aquellos que han hecho posible este proyecto que hoy se acaba de concretar.

Me despido recordándoles algo por ustedes conocido, pero que por diversos motivos, frecuentemente olvidamos: “Ámense unos a otros, y al Creador sobre todas las cosas” (La Sagrada Biblia). Que Él los bendiga.

Muchas gracias."


Satisfecho con el contenido del discurso, el escritor Edgardo Santillán, el empedernido solterón, se hace presente tal como se había comprometido a las 9:30 horas de la mañana del día siguiente en la puerta de la Biblioteca de Trenque Lauquen.

Allí ya se encuentran formados en cinco hileras los alumnos de la escuela secundaria, las que corresponden a cada uno de sus años; a sus costados sus familiares y amigos y renombrados vecinos de la ciudad; y al frente las autoridades municipales, eclesiásticas y educativas.

Frente a todo el público se ha montado un pequeño escenario elevado con un micrófono en el medio, donde se pronunciarán las discursos; y detrás del mismo una gran pantalla, en la que se proyectará la imagen del Ministro de Educación de la Nación, el que se conectará vía internet desde su despacho en Buenos Aires a las 10:15 para asociarse a la inauguración de la Biblioteca y dar por cerrado el acto.

Luego de saludar a los vecinos, el escritor Edgardo Santillán, quien luce su mejor traje, se coloca en el sitio que le ha sido asignado.

Son las 9:50 y cada uno está en el lugar previsto. La prueba del sonido ha sido satisfactoria, por lo que a las 10:00 comenzarán a escucharse las solemnes estrofas del Himno Nacional Argentino. Solo se espera la llegada del Intendente, el Doctor Olivares, quien acaba de salir de la Municipalidad, situada a diez cuadras de la Biblioteca, y cuyo arribo es inminente.

No obstante, a las 9:58 el Doctor Olivares aún no ha llegado y un sudor frío comienza a correr por la frente y espalda de nuestro atribulado escritor.

—¿Qué le pasa a este cretino, que no llega? —se dice a sí mismo, a sabiendas de que es un sentimiento compartido por los presentes, pero nadie se anima a murmurarlo, siquiera.

A las 10:00 se canta solemnemente el Himno y, en vistas de la situación, la Directora del Colegio se dirige hacia el micrófono.

—Buenos días, vecinos, por favor sepan disculparnos unos minutos Estamos aguardando la llegada de nuestro intendente de un momento a otro para dar comienzo al acto. Muchas gracias.

El sudor sigue empapando la humanidad de Edgardo Santillán, quien ya se encuentra próximo a la desesperación, sabiendo que a las 10:15 se producirá la conexión con el Ministro de Educación mediante internet.

Finalmente, a las 10:08 hace su entrada el Doctor Olivares, quien precipitadamente se arroja hacia el micrófono.

—Buenos días y sepan disculparme ustedes. Se acaba de cumplir la ley de Murphy, quien así lo hace inexorablemente. Una rueda pinchada hizo que mi traslado en coche se convirtiera en una frenética carrera, pero bueno, acá estoy. Esta Biblioteca representa para Trenque Lauquen…….

A las 10:13 remata su charla diciendo

—… y ahora le pido disculpas y le dejo el turno a nuestro querido escritor, Don Edgardo Santillán. Adelante, por favor

Edgardo toma el relevo y comienza a leer lo que ha preparado con tanta meticulosidad.

— Buenos días a todos los presentes, señoras y señores. En primer lugar quiero agradecer al señor Intendente el haber pensado en mí para este discurso inaugural de nuestra ansiada Biblioteca de Trenque Lauquen, que como oriundo y vecino de la ciudad,….


… y en ese instante el Intendente se cruza a su costado, haciéndole con los dedos el inequívoco gesto de la tijera, y señalándole que debe cortar el discurso.

El escritor Edgardo Santillán, entonces, solo alcanza a pronunciar

— Que Él los bendiga. Muchas gracias…

En ese mismo instante, las 10:15, se ve la imagen del Ministro de Educación en la pantalla, quien comienza a referirse a la importancia del acto.


El acto acaba de finalizar y el Doctor Olivares le hace señas al pobre Edgardo para que se le acerque, a un costado del grupo.

—Le pido disculpas, señor Santillán. Mi retraso no ha sido voluntario. Créame.

—Mire, señor Intendente, lo que voy a hacer ahora —le responde, totalmente descontrolado, el pobre escritor— es darle una copia de mi discurso para que haga usted lo que más le plazca. Y le confieso que se lo doy a usted para no quedármelo yo y darle otra finalidad más innoble, ya que sigo prefiriendo el papel higiénico al papel carta. Ah, y espero que usted haga lo mismo. Buenos días.”

Y así finalizó su participación el escritor Edgardo Santillán en el acto de inauguración de la Biblioteca de Trenque Lauquen.

Sin embargo, el tiempo tendría su última palabra.

El Doctor Olivares, siguiendo su consejo, no le dio tan innoble uso, sino que hizo fotocopias que envió al Ministerio de Cultura, al Colegio y a la Biblioteca; y fue tanto el éxito que tuvo que eclipsó a todas sus publicaciones previas.

El escritor Edgardo Santillán fue declarado Ciudadano Ilustre de su ciudad y su discurso se exhibe en las vidrieras de todas las librerías de Trenque Lauquen.


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